La crisis del 98 en España resultó en la pérdida del imperio colonial español. La guerra de Cuba de 1895-1898 debilitó aún más el control español sobre Cuba y Filipinas. El hundimiento del acorazado estadounidense Maine en el puerto de La Habana llevó a EE. UU. a declarar la guerra a España en 1898. España sufrió una aplastante derrota militar y, con el Tratado de París de 1898, perdió sus últimas colonias de Cuba, Puerto Rico y Filipinas a manos de EE. UU.