El documento discute la importancia del agua dulce como un recurso escaso y esencial para la vida en México. Señala que la disponibilidad de agua por habitante ha disminuido debido al crecimiento de la población, causando estrés hídrico. También analiza temas como la calidad y sobreexplotación del agua subterránea, y destaca iniciativas gubernamentales como la Ley de Aguas Nacionales de 1992 y la creación de consejos de cuenca para mejorar la gestión del agua a nivel nacional.