La escolástica es una corriente teológico-filosófica medieval que buscó combinar la filosofía grecolatina con la revelación cristiana, dominando en las universidades europeas entre los siglos XI y XV. Su evolución se divide en tres fases, destacando la controversia sobre los universales y figuras como San Anselmo de Canterbury y Pedro Abelardo. Durante su desarrollo, se integraron los pensamientos aristotélico y nominalista, culminando en el siglo XIV con Guillermo de Occam.