El texto analiza la situación lingüística en España. Señala que en España se hablan varias lenguas además del castellano, como el catalán, el vasco y el gallego. Estos idiomas étnicos son defendidos por algunos nacionalismos aunque el autor considera que los nuevos nacionalismos deberían apoyarse más en otros rasgos culturales que no sean las lenguas. También argumenta que el aprendizaje del inglés es importante para la economía española y europea.