El Estatuto de Roma establece la Corte Penal Internacional como un tribunal permanente con competencia sobre los crímenes más graves que afectan a la comunidad internacional, tales como genocidio, crímenes de lesa humanidad, crímenes de guerra y crimen de agresión. La corte complementa las jurisdicciones penales nacionales y busca poner fin a la impunidad de los autores de estos crímenes. El documento define las atribuciones y procedimientos de la corte y su relación con las Naciones Unidas.