Un niño de 7 años manifiesta signos de ansiedad y pánico expresados a través de conductas violentas al ingresar a la escuela, lo que podría estar relacionado con su nacimiento prematuro y complicaciones de salud, así como una dinámica familiar conflictiva. Se propone realizar una evaluación neurológica y psicoeducativa familiar para disminuir los síntomas y mejorar su adaptación escolar.