El rey ocultaba que le faltaba una oreja bajo una peluca. Cuando su peluquero enfermó y murió, un joven peluquero descubrió su secreto al cortarle el pelo. Aunque quería guardar el secreto, terminó gritándolo dentro de un hoyo en el bosque. Más tarde, una flauta hecha con caña crecida en ese lugar cantaba la verdad, y todo el pueblo se enteró que al rey le faltaba una oreja.