El documento analiza la evolución demográfica de España, desde un régimen demográfico antiguo con altas tasas de mortalidad y natalidad hasta un régimen de transición y, finalmente, a un régimen demográfico moderno con tasas mucho más bajas. Se identifican factores como crisis económicas, movimientos migratorios y cambios en la salud pública que impactaron en el crecimiento y la estructura poblacional. A finales del siglo XX y principios del XXI, se observó un aumento significativo en la población debido a la inmigración, aunque desde la crisis de 2008, las tasas de natalidad han comenzado a decrecer nuevamente.