La formación bonificada sirve como herramienta de reciclaje continuo para los trabajadores y para que las empresas retengan y desarrollen el talento de sus empleados. Las empresas pagan una cuota de formación profesional a la Seguridad Social del 0.7% de la base de cotización, y reciben un crédito de formación anual que puede usarse para financiar cursos de formación para sus empleados de forma gratuita. Sin embargo, muchas empresas, especialmente las pymes, no aprovechan completamente este crédito de formación cada año.