El documento discute los desafíos actuales en la educación y práctica del diseño gráfico. Argumenta que los programas de diseño deben enseñar habilidades empresariales y de gestión para que los diseñadores puedan ser independientes. También sugiere que la enseñanza debe centrarse más en los procesos creativos que en solo los resultados finales. Finalmente, señala que los avances tecnológicos han llevado a una confusión entre herramientas y disciplina del diseño.