El documento describe los desafíos que enfrenta la profesión del diseño. Señala que hay una creciente "prostitución" del diseño debido al aumento de diseñadores empíricos sin educación formal y empresas que buscan reducir costos. También menciona la competencia desleal de imprentas que ofrecen diseño. El autor argumenta que para proteger la profesión, los diseñadores deben continuar educándose y demostrar su valor como profesionales capacitados.