El fósforo fue descubierto por accidente en 1669 por el alquimista alemán Hennig Brand al destilar orina humana. Existen varias formas alotrópicas del fósforo, siendo las más comunes el blanco y el rojo. El fósforo desempeña un papel esencial en los seres vivos al almacenar y transportar energía a través del ATP y regular la actividad de proteínas mediante la fosforilación.