El 2,3-difosfoglicerato (DPG) se forma a través de la vía glucolítica y se une a la desoxihemoglobina en el eritrocito, facilitando la liberación de oxígeno a los tejidos al disminuir la afinidad de la hemoglobina por el oxígeno. La concentración de DPG en el eritrocito regula el aporte de oxígeno a los tejidos como respuesta a la hipoxia.