La fuente de poder proporciona electricidad a equipos como ordenadores transformando la corriente alterna de la red en corriente continua a través de un rectificador. Se localiza en la parte posterior del gabinete y debe mantenerse limpia para evitar sobrecalentamiento. Existen dos tipos básicos: la fuente AT de los años 80 y la ATX diseñada para los procesadores Pentium que incluye un interruptor para evitar consumo innecesario en modo de espera.