La cocina china se caracteriza por el uso del arroz, pasta y verduras como base, y la carne y el pescado como acompañamiento. Se divide en cuatro estilos regionales - sur, este, oeste y norte - que difieren en ingredientes y técnicas de cocina. Algunos platos principales incluyen pato laqueado, dim sum, sopa de tomate y flor de huevo, y rollitos de primavera rellenos con chile verde.