Durante los años 1950 en España, las dos corrientes literarias dominantes fueron la neorrealista y la social realista. Ambas criticaron fuertemente la dictadura franquista y consideraron que los escritores debían comprometerse éticamente para denunciar las injusticias sociales. Estas corrientes se caracterizaron por el objetivismo literario y el compromiso social de los escritores. Por otra parte, la poesía de la generación de 1950 se caracterizó por un lenguaje más intimista y la exploración de temas filosóficos.