A pesar de los avances en la educación y el empleo de las mujeres, persisten significativas brechas de género en salarios y representación en posiciones de liderazgo en países como Estados Unidos y México. Las mujeres enfrentan desventajas económicas, incluyendo menor participación laboral y salarios un 30% más bajos que los hombres, lo que afecta su capacidad para contribuir al crecimiento económico. Políticas efectivas tanto gubernamentales como empresariales son necesarias para cerrar estas brechas y fomentar un entorno más equitativo.