El género dramático tiene sus orígenes en las representaciones griegas del siglo V a.C., que combinaban elementos religiosos y artísticos para honrar a Dionisos. La obra dramática, escrita por un dramaturgo, se distingue de la obra teatral, que es su representación en el escenario, y se clasifica en tragedia, comedia y drama. Este género se caracteriza por la acción desarrollada a través de diálogos, estructurados en actos y escenas, y es fundamental en la exploración de conflictos humanos y sociales.