El documento argumenta que la fe es innecesaria y perjudicial porque hipoteca la alegría a resultados inciertos y renuncia a lo que podría ser a cambio de algo que probablemente no suceda. También sugiere que hay muchas cosas positivas que se pueden hacer sin fe y que un mundo sin fe estaría lleno de cosas ciertas y creíbles en las que vale la pena enfocarse en lugar de en meras suposiciones.