El documento describe la evolución de la narrativa hispanoamericana desde el realismo del siglo XIX hasta el realismo mágico en la segunda mitad del siglo XX. El realismo mágico se caracteriza por incluir elementos fantásticos en la vida cotidiana de una manera natural. Autores como García Márquez y Carpentier son representantes destacados de este estilo, en el que se rompe con la linealidad temporal y se participa en la historia. El lenguaje también experimenta con nuevas formas de expresión.