El documento detalla la evolución de los derechos laborales desde el feudalismo hasta la revolución industrial, destacando la transición de condiciones laborales precarias hacia la lucha por derechos fundamentales como la jornada de ocho horas y la regulación de salarios. Se analiza la explotación del trabajo infantil y femenino, así como el surgimiento de movimientos sindicales y políticos pro derechos laborales. A pesar de los avances conseguidos, se critica la actual precariedad laboral y el retroceso en la protección del trabajador, exacerbado por la globalización y la economía digital.