Historia económica del ecuador
“Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres anónimos que la de las personas célebres. La
construcción histórica está consagrada a la memoria de los que no tienen nombre” Walter Benjamín, filósofo
alemán (1892-1940)
Al presentar la tercera edición de esta breve historia económica de la República del Ecuador es preciso
rescatar varias de las reflexiones que sirvieron para introducir las dos ediciones anteriores. Pero, a la vez, hay
que incorporar nuevos criterios de presentación a la luz de nuevas constataciones y análisis. La razón es
simple, este texto recoge lo más sustantivo del trabajo ya presentado, pero lo revisa, corrige y amplia. Este
texto no solo está actualizado con información de los últimos años, si no que confronta los análisis realizados
en décadas anteriores con debates nuevos, con el fin de tener una mejor comprensión de la evolución
histórica del Ecuador, sobre todo de los procesos económicos vividos desde 1830.
Por lo tanto habría que insistir que la economía como ciencia no se puede entender despojada de su conteni-
do histórico. Los acontecimientos presentes no son legibles sin comprender su pasado. Tanto es así que se
podría afirmar que la historia en la economía cumple el papel del agua en la navegación, como solía decir el
economista argentino Pedro Paz. Es, entonces, innecesario resaltar la significación del acercamiento histórico
para comprender cualquier evolución económica. No hay economía sin historia. Y viceversa, no hay historia
sin economía.
Si se recuerda, además, que la economía es una ciencia social y que la historia estudia la realidad social en el
tiempo, una historia económica debe tener presente las exigencias sociales del presente.
Coincidiendo con Juan Montalvo en Las Catilinarias (1880-81): “La historia es la enseñanza del porvenir: igno-
rar los tiempos pasados es no ser aptos para los venideros”. Es decir, la lectura histórica tiene que ver con la
construcción del futuro. El presente es el pasado del futuro.
Eso es lo que se intenta con este texto, revisar la evolución de la sociedad ecuatoriana con énfasis en los as-
pectos económicos para contribuir desde el conocimiento de estos temas en la construcción democrática de
una sociedad democrática.
Este libro presenta una breve visión interpretativa de las modalidades de acumulación y de las relaciones so-
ciales dominantes en todo el período republicano, determinadas en última instancia por la dinámica del capita-
lismo metropolitano. La atención puesta en el nexo externo podría minimizar otros elementos propios de la ri-
ca y a ratos contradictoria estructura regional del país. Sin embargo, lo cierto es que el comercio exterior ha
constituido una suerte de velas para el navío, que representa la economía nacional, tal como lo graficó Ger-
mánico Salgado, uno de los economistas más destacados de la segunda mitad del siglo XX. La crisis
provocada por los problemas de algún producto de exportación, el cacao, por ejemplo, fue superada con el
advenimiento de otro producto, como el banano, para completar este ejemplo. Y luego el petróleo insufló
nuevos vientos en la economía, cuando se produjo la crisis del banano.
En esta tercera edición se profundiza sobre el significado del extractivismo de matriz colonial, que encuentra
nuevas expresiones en el extractivismo del siglo XXI o neoextractivismo a secas. Desde esta perspectiva se
busca entender las tendencias básicas de un proceso social en permanente transformación y no un simple re-
cuento cronológico de acontecimientos o una enumeración de personajes.
Así las cosas, escribir una historia de la economía republicana del
Ecuador es una tarea compleja. En primer lugar su periodización puede resultar arbitraria, pues es difícil dis-
tinguir con claridad los cortes entre los diversos procesos en marcha con cambios permanentes. Lo que sí
está claro es que el extractivismo rentista constituye la columna vertebral de la economía ecuatoriana desde
sus orígenes coloniales. Incluso cuando se intentó tardíamente impulsar la industrialización vía sustitución de
importaciones, la modalidad de acumulación primario-exportadora sostenía el escenario productivo. La
exportación de los productos primarios, el banano especialmente, financiaba en gran medida dicha transición
industrializante, que por lo demás quedó trunca. De hecho, en ningún momento el modelo de industrialización
vía sustitución de importaciones logró subordinar totalmente al esquema primario exportador.
Por todas estas razones, reforzando el carácter social de la economía, ésta es una interpretación comprometi-
da de la evolución económica de la República del Ecuador desde su Independencia.
A despecho de quienes practican visiones conservadoras de la historia, esta es una historia con opinión y es-
crita con pasión, aquel “sustento del pensamiento y de la acción, sin el cual nada en la vida merece la pena
ser emprendido”, como recomendaba el querido amigo Alfredo Pareja
Diezcanseco, cuya influencia, debo reconocerlo una vez más, es decisiva en mi preocupación por la historia.
Este es un esfuerzo por interpretar la historia, no simplemente por contar la historia; es un ejercicio para inten-
tar descubrir la verdad, no para ocultarla o manipularla como sucede en muchas ocasiones.
Es imposible tomar distancia de la angustia humana para dizque demostrar objetividad, como sucede con fre-
cuencia. Menos aún si en todo el período analizado, en un país como el Ecuador, con una notable y variada
dotación de recursos naturales, la mayoría de habitantes ha sido y sigue siendo pobre, mientras que solo la
minoría vive en la abundancia.
Esto es lamentable si se considera que con una real redistribución de la riqueza de por medio y con el estable-
cimiento de un proyecto nacional de largo aliento para participar activa e inteligentemente en el mercado mun-
dial, superando paulatinamente el extractivismo depredador de la vida misma, hubiera sido viable la construc-
ción democrática de bases sólidas para el desarrollo y para la adecuada satisfacción de las necesidades bási-
cas de todos los habitantes del país. Recordemos que el extractivismo forma parte de la lógica del sistema
capitalista, que “vive de sofocar a la vida y al mundo de la vida”, al decir del gran filósofo ecuatoriano Bolívar
Echeverría. En estas condiciones, el desafío no ha sido simplemente económico, sino que por el contrario ha
sido siempre un reto político.
Conocer esta realidad requiere una explicación histórica y no simplemente una descripción más o menos cro-
nológica de acontecimientos, con la cual, en la práctica, se estaría asumiendo una actitud cómplice. Por el
contrario, aquí se procura, de manera breve, poner al descubierto los mecanismos de explotación y
dominación, desenmascarando las artimañas de los grupos de poder, muchas veces responsables de los
graves problemas que tenido que enfrentar el Ecuador. Por eso no se resalta el accionar de personajes aisla-
dos como que ellos solos son los que hacen y deshacen las políticas. Aquí se busca comprender el proceso
social, destacando sus problemas y también sus logros.
Este es, además, un trabajo destinado a un público amplio, sin que por esto se haya sacrificado la rigurosidad
investigativa. El lenguaje claro y sencillo no es síntoma de deficiencia, como pueden creer muchos expertos
comprometidos con el sistema dominante. Por el contrario, ésta es la forma adecuada para combatir el aburri-
miento en el estudio de la economía y para superar los artificios y sofismas que ocultan las explicaciones que
impiden entender las desigualdades y las injusticias. Un lenguaje fácil, que hace entendible lo complejo, es
por así decir una suerte de llave maestra para abrir aquella “caja”, a donde con frecuencia van a parar los prin-
cipales temas económicos y en donde, por ende, se ocultan innumerables atropellos y diversas formas de co-
rrupción, así como las complicidades existentes entre los dogmas vigentes y los intereses particulares.
En suma, ésta es una breve historia para comprender mejor el Ecuador. Es un libro dedicado a maestras y
maestros, profesoras y profesores del Ecuador, pero escrito para la juventud, propietaria del futuro y sujeto de
cambio del presente. Juventud que se forma, en gran medida, con textos elaborados por personas muchas
veces comprometidas con los privilegios de unos pocos y que tienden a considerar que la teoría económica
importada tiene un valor universal.
Sin negar la importancia y la lucidez de muchos tratadistas provenientes del Norte global, hay que reconocer
que sus aportes sencillamente no han sido de gran relevancia para América Latina en general y para el Ecua-
dor en particular. Son textos ajustados a realidades ajenas a las que se viven en estas latitudes. Son reflexio-
nes sobre esquemas basados en supuestos distantes al Ecuador y que no recogen ni las cambiantes
realidades que ha atravesado el país, ni proponen alternativas ajustadas a dichas realidades.
Por la propia complejidad de la sociedad, no se pueden asumir sin beneficio de inventario las diversas leyes y
modelos económicos con los cuales se cree poder expresar las regularidades del proceso. Sin negar su
utilidad para el análisis, estos modelos y teorías tienen una relativa aplicabilidad en la coyuntura y más limita-
da aún en el tiempo. Además, no se puede olvidar que las teorías entran y salen de moda según sirven a los
intereses más poderosos en ese momento.
No se puede concluir esta introducción sin antes insistir en la necesidad de profundizar el estudio de la historia
económica del Ecuador. Conocer la historia nacional, discutir y comprender sus evoluciones y relaciones, pue-
den ser un primer paso para “crear” teoría propia. Si los nuevos economistas tienen que “aprender” a crear
teoría económica, también deben ser críticos con los instrumentos y teorías “foráneos”, para desde allí, en un
proceso dialéctico de debate y aprendizaje continuo, proponer soluciones. Y eso solo será posible conociendo
la historia económica del Ecuador, de la región y del mundo.
En este aporte, como se puntualizó inicialmente, se ha preferido el análisis a partir del estudio de las diversas
modalidades de acumulación existentes. Esta aproximación, por cierto, no niega otras perspectivas y otros en-
foques que podrían ser considerados en futuros trabajos: la discusión de las políticas económicas aplicadas
en el país enmarcada en las sucesivas escuelas de pensamiento dominante; la conflictiva evolución macroe-
conómica a la luz de las diversas acciones gubernamentales; una visión nacional a la luz de los procesos
evolutivos de las diversas regiones del Ecuador; la influencia de diversos poderes externos en la economía y
sociedad ecuatorianas; un estudio comparativo de las diversas políticas monetarias; una relectura de la eco-
nomía republicana a partir de la conflictividad ecológica; la vinculación comercial y financiera del Ecuador con
el mercado mundial; la interrelación entre formas capitalistas y comunitarias de producción; entre otros mu-
chos temas.
Igualmente faltan lecturas de la historia económica desde la visión de aquellos grupos humanos normalmente
invisibilizados y anónimos. Como es el caso de los pueblos y nacionalidades indígenas, o de los
afrodescendientes. Estos grupos humanos, a contracorriente de visiones eurocéntricas y racistas, han sido
actores importantes, e incluso han representado fuerzas contestarías al colonialismo y a los gobiernos
autoritarios, particularmente en la medida que asumieron su papel de sujetos de su propia historia. Similar
reflexión es válida para las mujeres; definitivamente falta una historia de la dominación signada por el
patriarcado, en particular referida a la sobre explotación y la precarización de la mano de obra femenina, a la
feminización de la pobreza, por ejemplo. La feminización de la acumulación del capital, como visión
explicativa, podría englobar esta tarea. Por cierto habría que escribirla rescatando las luchas de resistencia
y construcción de las mujeres, que, en muchas ocasiones, son las que han sostenido el enfrentamiento en
contra de la explotación y los gobiernos autoritarios, abanderándose de diversas reivindicaciones.
Este texto se abre con una reflexión inicial, destinada a comprender lo que significa una modalidad de
acumulación, particularmente la extractivista, atada a los vaivenes del capitalismo metropolitano. El primer
capítulo del libro está destinado a una lectura de la herencia colonial, en tanto es imposible entender la vida
económica de la República, sobre todo sus primeras décadas, sin conocer los rezagos de dicha herencia. La
modalidad primario exportadora, en la que se explica la inserción plena de la economía ecuatoriana al
mercado mundial a través del cacao, ocupa el segundo capítulo, en el que se analiza la evolución de la econo-
mía en el siglo XIX y en gran parte del siglo XX. El análisis del tardío y trunco modelo de industrialización es
desplegado en el capítulo tercero. En el cuarto capítulo se analiza la etapa del ajuste neoliberal, cuando se
plantea como estrategia de desarrollo el regreso a una modalidad de acumulación modernizada de
reprimarización. En un quinto capítulo se dejan sentados algunos elementos que permitirán comprender los
alcances de la aún naciente etapa postneoliberal y se analizan los elementos consustanciales del
neoextractivismo. El libro, en tanto caja de herramientas para entender mejor la realidad nacional y a la vez
instrumento para profundizar la democracia, cierra con algunas reflexiones para el futuro.
Alberto Acosta
12 de mayo del 2012
Corpor
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Tel: (593 2) 2554358, 255 4558, 256 6340
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economica-del-ecuador-por-alberto-acosta-tercera-edicion

Historia económica del ecuador

  • 1.
    Historia económica delecuador “Es tarea más ardua honrar la memoria de los seres anónimos que la de las personas célebres. La construcción histórica está consagrada a la memoria de los que no tienen nombre” Walter Benjamín, filósofo alemán (1892-1940) Al presentar la tercera edición de esta breve historia económica de la República del Ecuador es preciso rescatar varias de las reflexiones que sirvieron para introducir las dos ediciones anteriores. Pero, a la vez, hay que incorporar nuevos criterios de presentación a la luz de nuevas constataciones y análisis. La razón es simple, este texto recoge lo más sustantivo del trabajo ya presentado, pero lo revisa, corrige y amplia. Este texto no solo está actualizado con información de los últimos años, si no que confronta los análisis realizados en décadas anteriores con debates nuevos, con el fin de tener una mejor comprensión de la evolución histórica del Ecuador, sobre todo de los procesos económicos vividos desde 1830. Por lo tanto habría que insistir que la economía como ciencia no se puede entender despojada de su conteni- do histórico. Los acontecimientos presentes no son legibles sin comprender su pasado. Tanto es así que se podría afirmar que la historia en la economía cumple el papel del agua en la navegación, como solía decir el economista argentino Pedro Paz. Es, entonces, innecesario resaltar la significación del acercamiento histórico para comprender cualquier evolución económica. No hay economía sin historia. Y viceversa, no hay historia sin economía. Si se recuerda, además, que la economía es una ciencia social y que la historia estudia la realidad social en el tiempo, una historia económica debe tener presente las exigencias sociales del presente. Coincidiendo con Juan Montalvo en Las Catilinarias (1880-81): “La historia es la enseñanza del porvenir: igno- rar los tiempos pasados es no ser aptos para los venideros”. Es decir, la lectura histórica tiene que ver con la construcción del futuro. El presente es el pasado del futuro. Eso es lo que se intenta con este texto, revisar la evolución de la sociedad ecuatoriana con énfasis en los as- pectos económicos para contribuir desde el conocimiento de estos temas en la construcción democrática de una sociedad democrática. Este libro presenta una breve visión interpretativa de las modalidades de acumulación y de las relaciones so- ciales dominantes en todo el período republicano, determinadas en última instancia por la dinámica del capita- lismo metropolitano. La atención puesta en el nexo externo podría minimizar otros elementos propios de la ri- ca y a ratos contradictoria estructura regional del país. Sin embargo, lo cierto es que el comercio exterior ha constituido una suerte de velas para el navío, que representa la economía nacional, tal como lo graficó Ger- mánico Salgado, uno de los economistas más destacados de la segunda mitad del siglo XX. La crisis provocada por los problemas de algún producto de exportación, el cacao, por ejemplo, fue superada con el advenimiento de otro producto, como el banano, para completar este ejemplo. Y luego el petróleo insufló nuevos vientos en la economía, cuando se produjo la crisis del banano. En esta tercera edición se profundiza sobre el significado del extractivismo de matriz colonial, que encuentra nuevas expresiones en el extractivismo del siglo XXI o neoextractivismo a secas. Desde esta perspectiva se busca entender las tendencias básicas de un proceso social en permanente transformación y no un simple re- cuento cronológico de acontecimientos o una enumeración de personajes. Así las cosas, escribir una historia de la economía republicana del Ecuador es una tarea compleja. En primer lugar su periodización puede resultar arbitraria, pues es difícil dis- tinguir con claridad los cortes entre los diversos procesos en marcha con cambios permanentes. Lo que sí está claro es que el extractivismo rentista constituye la columna vertebral de la economía ecuatoriana desde sus orígenes coloniales. Incluso cuando se intentó tardíamente impulsar la industrialización vía sustitución de importaciones, la modalidad de acumulación primario-exportadora sostenía el escenario productivo. La exportación de los productos primarios, el banano especialmente, financiaba en gran medida dicha transición industrializante, que por lo demás quedó trunca. De hecho, en ningún momento el modelo de industrialización vía sustitución de importaciones logró subordinar totalmente al esquema primario exportador.
  • 2.
    Por todas estasrazones, reforzando el carácter social de la economía, ésta es una interpretación comprometi- da de la evolución económica de la República del Ecuador desde su Independencia. A despecho de quienes practican visiones conservadoras de la historia, esta es una historia con opinión y es- crita con pasión, aquel “sustento del pensamiento y de la acción, sin el cual nada en la vida merece la pena ser emprendido”, como recomendaba el querido amigo Alfredo Pareja Diezcanseco, cuya influencia, debo reconocerlo una vez más, es decisiva en mi preocupación por la historia. Este es un esfuerzo por interpretar la historia, no simplemente por contar la historia; es un ejercicio para inten- tar descubrir la verdad, no para ocultarla o manipularla como sucede en muchas ocasiones. Es imposible tomar distancia de la angustia humana para dizque demostrar objetividad, como sucede con fre- cuencia. Menos aún si en todo el período analizado, en un país como el Ecuador, con una notable y variada dotación de recursos naturales, la mayoría de habitantes ha sido y sigue siendo pobre, mientras que solo la minoría vive en la abundancia. Esto es lamentable si se considera que con una real redistribución de la riqueza de por medio y con el estable- cimiento de un proyecto nacional de largo aliento para participar activa e inteligentemente en el mercado mun- dial, superando paulatinamente el extractivismo depredador de la vida misma, hubiera sido viable la construc- ción democrática de bases sólidas para el desarrollo y para la adecuada satisfacción de las necesidades bási- cas de todos los habitantes del país. Recordemos que el extractivismo forma parte de la lógica del sistema capitalista, que “vive de sofocar a la vida y al mundo de la vida”, al decir del gran filósofo ecuatoriano Bolívar Echeverría. En estas condiciones, el desafío no ha sido simplemente económico, sino que por el contrario ha sido siempre un reto político. Conocer esta realidad requiere una explicación histórica y no simplemente una descripción más o menos cro- nológica de acontecimientos, con la cual, en la práctica, se estaría asumiendo una actitud cómplice. Por el contrario, aquí se procura, de manera breve, poner al descubierto los mecanismos de explotación y dominación, desenmascarando las artimañas de los grupos de poder, muchas veces responsables de los graves problemas que tenido que enfrentar el Ecuador. Por eso no se resalta el accionar de personajes aisla- dos como que ellos solos son los que hacen y deshacen las políticas. Aquí se busca comprender el proceso social, destacando sus problemas y también sus logros. Este es, además, un trabajo destinado a un público amplio, sin que por esto se haya sacrificado la rigurosidad investigativa. El lenguaje claro y sencillo no es síntoma de deficiencia, como pueden creer muchos expertos comprometidos con el sistema dominante. Por el contrario, ésta es la forma adecuada para combatir el aburri- miento en el estudio de la economía y para superar los artificios y sofismas que ocultan las explicaciones que impiden entender las desigualdades y las injusticias. Un lenguaje fácil, que hace entendible lo complejo, es por así decir una suerte de llave maestra para abrir aquella “caja”, a donde con frecuencia van a parar los prin- cipales temas económicos y en donde, por ende, se ocultan innumerables atropellos y diversas formas de co- rrupción, así como las complicidades existentes entre los dogmas vigentes y los intereses particulares. En suma, ésta es una breve historia para comprender mejor el Ecuador. Es un libro dedicado a maestras y maestros, profesoras y profesores del Ecuador, pero escrito para la juventud, propietaria del futuro y sujeto de cambio del presente. Juventud que se forma, en gran medida, con textos elaborados por personas muchas veces comprometidas con los privilegios de unos pocos y que tienden a considerar que la teoría económica importada tiene un valor universal. Sin negar la importancia y la lucidez de muchos tratadistas provenientes del Norte global, hay que reconocer que sus aportes sencillamente no han sido de gran relevancia para América Latina en general y para el Ecua- dor en particular. Son textos ajustados a realidades ajenas a las que se viven en estas latitudes. Son reflexio- nes sobre esquemas basados en supuestos distantes al Ecuador y que no recogen ni las cambiantes realidades que ha atravesado el país, ni proponen alternativas ajustadas a dichas realidades. Por la propia complejidad de la sociedad, no se pueden asumir sin beneficio de inventario las diversas leyes y modelos económicos con los cuales se cree poder expresar las regularidades del proceso. Sin negar su utilidad para el análisis, estos modelos y teorías tienen una relativa aplicabilidad en la coyuntura y más limita-
  • 3.
    da aún enel tiempo. Además, no se puede olvidar que las teorías entran y salen de moda según sirven a los intereses más poderosos en ese momento. No se puede concluir esta introducción sin antes insistir en la necesidad de profundizar el estudio de la historia económica del Ecuador. Conocer la historia nacional, discutir y comprender sus evoluciones y relaciones, pue- den ser un primer paso para “crear” teoría propia. Si los nuevos economistas tienen que “aprender” a crear teoría económica, también deben ser críticos con los instrumentos y teorías “foráneos”, para desde allí, en un proceso dialéctico de debate y aprendizaje continuo, proponer soluciones. Y eso solo será posible conociendo la historia económica del Ecuador, de la región y del mundo. En este aporte, como se puntualizó inicialmente, se ha preferido el análisis a partir del estudio de las diversas modalidades de acumulación existentes. Esta aproximación, por cierto, no niega otras perspectivas y otros en- foques que podrían ser considerados en futuros trabajos: la discusión de las políticas económicas aplicadas en el país enmarcada en las sucesivas escuelas de pensamiento dominante; la conflictiva evolución macroe- conómica a la luz de las diversas acciones gubernamentales; una visión nacional a la luz de los procesos evolutivos de las diversas regiones del Ecuador; la influencia de diversos poderes externos en la economía y sociedad ecuatorianas; un estudio comparativo de las diversas políticas monetarias; una relectura de la eco- nomía republicana a partir de la conflictividad ecológica; la vinculación comercial y financiera del Ecuador con el mercado mundial; la interrelación entre formas capitalistas y comunitarias de producción; entre otros mu- chos temas. Igualmente faltan lecturas de la historia económica desde la visión de aquellos grupos humanos normalmente invisibilizados y anónimos. Como es el caso de los pueblos y nacionalidades indígenas, o de los afrodescendientes. Estos grupos humanos, a contracorriente de visiones eurocéntricas y racistas, han sido actores importantes, e incluso han representado fuerzas contestarías al colonialismo y a los gobiernos autoritarios, particularmente en la medida que asumieron su papel de sujetos de su propia historia. Similar reflexión es válida para las mujeres; definitivamente falta una historia de la dominación signada por el patriarcado, en particular referida a la sobre explotación y la precarización de la mano de obra femenina, a la feminización de la pobreza, por ejemplo. La feminización de la acumulación del capital, como visión explicativa, podría englobar esta tarea. Por cierto habría que escribirla rescatando las luchas de resistencia y construcción de las mujeres, que, en muchas ocasiones, son las que han sostenido el enfrentamiento en contra de la explotación y los gobiernos autoritarios, abanderándose de diversas reivindicaciones. Este texto se abre con una reflexión inicial, destinada a comprender lo que significa una modalidad de acumulación, particularmente la extractivista, atada a los vaivenes del capitalismo metropolitano. El primer capítulo del libro está destinado a una lectura de la herencia colonial, en tanto es imposible entender la vida económica de la República, sobre todo sus primeras décadas, sin conocer los rezagos de dicha herencia. La modalidad primario exportadora, en la que se explica la inserción plena de la economía ecuatoriana al mercado mundial a través del cacao, ocupa el segundo capítulo, en el que se analiza la evolución de la econo- mía en el siglo XIX y en gran parte del siglo XX. El análisis del tardío y trunco modelo de industrialización es desplegado en el capítulo tercero. En el cuarto capítulo se analiza la etapa del ajuste neoliberal, cuando se plantea como estrategia de desarrollo el regreso a una modalidad de acumulación modernizada de reprimarización. En un quinto capítulo se dejan sentados algunos elementos que permitirán comprender los alcances de la aún naciente etapa postneoliberal y se analizan los elementos consustanciales del neoextractivismo. El libro, en tanto caja de herramientas para entender mejor la realidad nacional y a la vez instrumento para profundizar la democracia, cierra con algunas reflexiones para el futuro. Alberto Acosta 12 de mayo del 2012 Corpor Encuéntrelo en Corporación Editora Nacional (Roca E9-59 y Tamayo, Quito) Tel: (593 2) 2554358, 255 4558, 256 6340 http://www.une.org.ec/index.php/2012-07-08-04-19-37/2012-07-08-04-20-19/noticias-sobre-educacion/83-historia- economica-del-ecuador-por-alberto-acosta-tercera-edicion