La evangelización de América en el siglo XVI se llevó a cabo principalmente por misioneros franciscanos, dominicos y jesuitas. Aunque hubo errores, lograron convertir a muchos indígenas al cristianismo y promover su dignidad humana a través de la educación y el cuidado de sus idiomas y culturas. La aparición de la Virgen de Guadalupe facilitó las conversiones. Para finales del siglo, existía una religiosidad sincrética entre el cristianismo y las antiguas creencias indígenas.