El documento discute la situación precaria de las humanidades y ciencias sociales y propone una reforma. Argumenta que para tener éxito en el contexto global, los países deben medirse internacionalmente y ofrecer una educación visible a nivel internacional. También señala la economización y funcionalización de la educación, y propone que las humanidades y ciencias sociales deben legitimarse demostrando el valor de su producción de conocimiento para merecer apoyo. Finalmente, aboga por superar la dicotomía entre ciencias naturales y humanidades/ciencias