La Ilustración se desarrolló en Europa entre los siglos XVII y XVIII, promoviendo el uso de la razón y el progreso humano. En España, la Ilustración francesa llegó a través de la monarquía borbónica y llevó a importantes reformas y la creación de academias y museos. Los filósofos ilustrados defendieron ideas como la libertad individual, la separación de poderes y la religión natural.