El Imperio Persa se originó en los pueblos pastores de Irán hacia el 1500 a.C., abarcando desde el mar Caspio hasta el golfo Pérsico. Sus primeros habitantes se dedicaron a la agricultura y la minería. Los dioses principales fueron Ahura Mazda, creador benévolo de todo, y Angra Mainyu, espíritu de la discordia que se oponía a su obra. El imperio aportó avances en arquitectura, agricultura y comercio, pero cayó ante la conquista musulmana en el