El documento presenta las ideas de Eduardo Arroyo sobre la incorporación de conceptos como la incertidumbre, probabilidad y relatividad en la arquitectura, a partir de los desarrollos en otras disciplinas como la física. Arroyo argumenta que la arquitectura debe ser permeable a estos nuevos planteamientos y abandonar nociones fijas de espacio, tiempo y orden. La vida y la conciencia funcionan bajo lógicas probabilísticas, por lo que la arquitectura también debería abordarse de forma flexible y adaptable a diferentes contextos.