El documento analiza la evolución de la posición de Ecuador en el Índice de Competitividad Global, destacando un ascenso del puesto 86 al 71 en 2014. Este progreso se atribuye a mejoras en pilares como innovación, educación y desarrollo de infraestructura, mientras que el país mantiene su posición en preparación tecnológica. Además, se observa un impacto positivo en la inversión extranjera y la creación de empleo formal, gracias a un entorno macroeconómico estable.