Howard Gardner define la inteligencia como la capacidad de resolver problemas y crear productos de valor cultural, identificando ocho inteligencias básicas que todos los individuos poseen en diversas combinaciones. Estas inteligencias incluyen habilidades lingüísticas, lógico-matemáticas, espaciales, corporal-cinéticas, musicales, interpersonales, intrapersonales y naturalistas, y es crucial reconocerlas desde la infancia para un desarrollo óptimo. El documento critica la educación actual por centrarse demasiado en las inteligencias lingüística y lógico-matemática, dejando de lado otras formas igualmente importantes de inteligencia.