El documento aborda la escritura de la Biblia, resaltando que fue un proceso colectivo influenciado por la historia y la tradición del pueblo, realizado por diversas personas inspiradas por el espíritu santo en localidades como Palestina y Babilonia. Se detalla que la Biblia fue escrita en hebreo, arameo y griego a lo largo de aproximadamente 1,350 años, con Jesucristo como eje central en la datación. También se discuten los enfoques para leer la Biblia, enfatizando la importancia de la preparación espiritual y el acompañamiento de la iglesia y el espíritu santo en la interpretación del texto.