Los servicios del ecosistema proporcionan beneficios directos e indirectos a los seres humanos. Se dividen en cuatro categorías: servicios de aprovisionamiento como alimentos y madera; servicios de regulación como control del clima y calidad del agua; servicios culturales como valores espirituales y recreación; y servicios de apoyo como formación de suelo. La diversidad biológica es esencial para mantener estos servicios del ecosistema de los que depende nuestro bienestar.