El 25 de agosto de 1825, la Sala de Representantes de la Provincia Oriental aprobó dos leyes constitucionales. La primera declaró la independencia de la Provincia Oriental de Portugal y Brasil, anulando todos los actos de incorporación realizados por la fuerza. La segunda ley dispuso la unión de la nueva nación a las Provincias Unidas del Río de la Plata. La Sala invocó la soberanía de los pueblos para constituir su existencia política independiente y darse las formas de gobierno que estimara convenientes.