El documento de Javier Villalba aborda la debilitada función de la comunicación interna en muchas empresas, describiendo cómo esta se limita a actividades básicas como la publicación de contenido y la organización de eventos. Se argumenta que la comunicación interna debe ser considerada estratégica y exige transparencia, veracidad, y realismo para fomentar el diálogo y construir lealtades organizacionales. Además, se enfatiza la importancia de gestionar la comunicación auténticamente para reforzar la reputación y credibilidad de la empresa.