Este documento presenta el primer capítulo de las memorias del Conde de Cagliostro escritas desde su prisión en San Leo d'Urbino. En él, Cagliostro decide escribir sus memorias para pasar el tiempo en prisión y comparte su infancia y juventud, donde fue criado por su tío y enviado a un convento donde se interesó por la alquimia y medicina, y se enamoró de una vecina llamada Rosaura.