La monarquía hispánica experimentó un gran crecimiento territorial durante los reinados de los Reyes Católicos y Carlos V en los siglos XV y XVI, estableciendo un vasto imperio. Sin embargo, sufrió numerosas pérdidas de territorios en Europa durante los siglos siguientes bajo los reinados de los Austria Menores y Felipe IV. Finalmente, la llegada de la dinastía Borbón en el siglo XVIII marcó el comienzo del declive del imperio español.