El documento explora la pasión por la historia, presentando a Lucien Febvre como un historiador influyente que resalta la importancia de comprender la historia como la ciencia del hombre, que va más allá de la mera recopilación de hechos. Se argumenta que para ser un buen historiador se requiere involucrarse activamente en el mundo y conectar el pasado con el presente, utilizando diversas fuentes de información. Finalmente, invita a reflexionar sobre la enseñanza de la historia en las aulas y su percepción actual por parte de los educadores.