El documento aborda la importancia de los antioxidantes en la protección del ADN ante el estrés oxidativo, destacando cómo la vitamina C, E, ácido alfa-lipoico, coenzima Q10 y glutatión actúan en una red protectora. Además, se menciona el papel de ciertos nutrientes como flavonoides y carotenoides en la prevención de enfermedades y el envejecimiento celular. Se enfatiza que una dieta rica en frutas y verduras puede asociarse con una menor incidencia de cáncer y mejorar la salud general.