La reforma política de México de 2014 permitió la reelección consecutiva de funcionarios públicos a nivel municipal por un periodo adicional de hasta 3 años. Si bien esto podría beneficiar a los electores al darles la opción de votar por funcionarios con experiencia, también existe el riesgo de que los políticos abusen de su poder para ser reelegidos. La evidencia muestra que la reelección ha producido un centralismo del poder en el pasado.