La reforma agraria implica medidas políticas, económicas, sociales y legales para modificar la estructura de la propiedad y producción de la tierra. Busca solucionar dos problemas: la concentración de la tierra en pocos dueños y la baja productividad agrícola. La reforma agraria constituye un proceso gradual de cambio de la estructura agraria a través de la redistribución de la tierra y recursos para alcanzar objetivos como la integración nacional y mejorar las condiciones de vida de los campesinos.