La historia de la tipografía ha sido importante para la humanidad desde los primeros registros de escritura en Mesopotamia en el 4000 AC hasta la invención de la imprenta por los asiáticos. La tipografía evolucionó de pictogramas y jeroglíficos a signos abstractos e ideogramas, y luego a diferentes familias tipográficas como las lineales, incisas, grotescas y caligráficas. Estas familias se diferencian por características como la modulación, contraste y forma de los trazos.