La transición en España entre 1975-1985 fue un proceso de cambios institucionales que transformó el régimen franquista totalitario en una monarquía parlamentaria y democracia descentralizada e integró a España en Europa. Factores como el desarrollismo de los 60, el recuerdo de los errores de la Segunda República y la presión europea hicieron posible la transición, a pesar de las dificultades planteadas por el terrorismo y los grupos radicales de extrema derecha e izquierda.