Las elecciones federales de 1988 en México fueron un espacio de intensa competencia entre los partidarios de Salinas y Cárdenas para ganar el voto campesino. Salinas propuso reformas para modernizar la política agraria, aumentar la producción e incorporar nuevos actores sociales. Esto generó conflictos con las organizaciones campesinas tradicionales y el surgimiento de nuevas organizaciones autónomas que buscaban una relación directa con el gobierno.