La lección se centra en el llamado de Dios a Zorobabel, destacando la importancia de confiar en el poder del Espíritu Santo en lugar de en fuerzas humanas. Se resalta que, a pesar de las luchas, Dios valida y respalda a sus escogidos para llevar a cabo proyectos de restauración. La reflexión invita a depender de los recursos divinos y no caer en la trampa de confiar únicamente en las capacidades propias.