El padre de familia trató de corregir el defecto de murmurar de su hijo mayor, Luis. Le pidió que derramara agua en el piso y luego intentara recogerla de nuevo, para demostrarle que así como el agua derramada no se puede recuperar, las palabras dichas en contra de otros tampoco. Luis comprendió el mensaje y prometió esforzarse por corregir su mala costumbre.