El león, que se sentía solo como rey de la selva, invitó a todos los animales a un banquete en su casa para hacer amigos. Cuando los animales llegaron, el tigre y el oso comentaron que la casa olía mal, por lo que el león los expulsó enfadado. El zorro, temiendo también ser expulsado, fingió estar resfriado para no tener que opinar sobre el olor. Esto hizo reír al león, quien comprendió que los animales le tenían miedo. Mandó entonces a la lechuza a bus