Los leucocitos son células sanguíneas clave en la respuesta inmunitaria, originándose en la médula ósea y clasificándose en cinco tipos principales que desempeñan funciones específicas en la defensa del organismo. Destacan los neutrófilos, monocitos, linfocitos y células presentadoras de antígenos, cada uno con roles únicos en la detección y eliminación de patógenos. Además, las células B y T son fundamentales para la respuesta inmunológica adaptativa, con capacidad de recordar y atacar infecciones previas.