La ley disciplinaria establece las normas que rigen la conducta de los servidores públicos. Describe las faltas disciplinarias que pueden cometer, clasificadas en gravísimas, graves y leves. También explica las sanciones correspondientes a cada tipo de falta y los plazos de prescripción de las acciones disciplinarias. Su objetivo es salvaguardar principios como la moralidad y la transparencia en el desempeño de funciones públicas.