La LOMCE tiene como objetivos mejorar la calidad educativa, reconocer la diversidad del alumnado y facilitar su empleabilidad. Introduce cambios como la flexibilización de las trayectorias educativas, pruebas estandarizadas y una concepción de la calidad centrada en la rendición de cuentas y la competencia entre centros, lo que puede favorecer la progresiva privatización del sistema educativo español.