La LOMCE es criticada por introducir la segregación temprana a través de programas para alumnos con bajo rendimiento y la división de la ESO en itinerarios académicos y aplicados. También se señala que las evaluaciones externas y la repetición de curso no son soluciones efectivas y pueden perjudicar el aprendizaje. La participación de la comunidad educativa se ve como restrictiva y se critica la posibilidad de segregación por sexo permitida por la ley.