Los métodos de cocción transfieren calor a los alimentos de diversas formas como el aire, agua, líquidos en ebullición, cuerpos grasos, microondas, rayos infrarrojos o rayos solares. Esto causa modificaciones físicas y organolépticas en los alimentos como cambios de color, olor, sabor, volumen, peso, consistencia y composición química. La cocción también ofrece una garantía sanitaria al inhibir microorganismos y destruir toxinas.